Este años dimos un voto de confianza a este restaurante y volvimos a meter la pata.El año pasado fue mal pero éste peor.Recuerdo cuando estaba recién abierto. Menudo cambio desde entontes.Se nota que el dueño toca papel de colores y el cliente es un billetero más. Entras como Pedro por su casa y sales de la misma manera.La bienvenida ,los saludos y el interés por cómo va la velada sólo son para sus colegas repeinados del cortijo.
Servicio pésimo.Camareros andando como pollos sin cabeza aquí y allá. Hay que ir detrás de ellos cuando debe ser al revés.No se enteran de nada, pero la culpa no es de ellos si no tienen ni idea..La culpa es de quien les contrata pero lo pagamos los clientes, ¡y bien pagado¡
En la cocina parecido.Mal sería poco.Muy bonita y con mucho nombre rimbombante en la carta pero a la hora del paladar mucho LARALA y poco LERELE.Eso sí, para cobrar los bodrios que sacan no se cortan.
En cuanto a los vinos si no les 'regalas' 40-50 euros por una botella de francés no hay nada que hacer.El rioja más barato 15 euros y sólo sirve para aliñar ensaladas.
Se salva el local, aunque si sales al patio interior más te vale llevar perfume de reserva porque acabas con un olor a fritangas que ni la tasca del tio Mariano. Poco han hecho para solucionar este problema que ya venía de atrás.
En una mesa de dos personas (que ya de por sí es pequeña) nos pusieron a 3, y eso que había sitio de sobra, sitio que no se ocupó en toda la noche.La panera, el vino,los aliños etc los tuvimos que dejar en el suelo.
En fín.Decepcionados nuevamente y con el firme propósito de no volver. Parece ser que hay más 'billete fresco' por las calles de Conil deseando entregarse con lo cual el interés por hacer las cosas bien brilla por su ausencia. Pues allá con lo suyo.
Que no abran uno decente porque les veo echando el cierre porque al personal lo engañan una vez, dos (como a nosotros) pero no tres.
Por cierto, les dije lo mismo que aquí antes de marcharnos pero como el que oye llover. read more