Lugar con sorpresa. Hay que tener en cuenta que, en principio no es un restaurante, si no que es una charcutería gourmet, famosa por la alta calidad de sus productos y nada baratos, todo sea dicho. La sorpresa está en la trastienda. Rincón para sibaritas. El restaurante nace de la trastienda. Para acceder al comedor superior (en la parte de la tienda hay unas mesas comunitarias al fondo a la derecha) hay que pasar por la cocina y subir unas escaleras de caracol que te llevan al piso superior, en el que la estrechez y agovio de la tienda se convierte en techos altísimos, amplias mesas comunales y una exposición en las paredes de vinos y productos históricos de la casa. La gracia del sitio es que no es un restaurante tradicional, no te sirve un chef o un camarero típico (algún extra lo tienen), en general te están atendiendo los propios tendederos o el mismo propietario, que conocen los productos y su calidad como nadie, por lo que dejarse recomendar se convierte también en una buena clave para disfrutar. Productos de caza, conservas, foie, pescado, vinos espléndidos... No estamos en un sitio de cocina de autor, es un redescubrimiento de los platos tradicionales de cocina catalana con un preparado y unos productos de primerísima calidad que hacen de la comida una auténtica experiencia sensorial. No es barato pero casi siempre está lleno, por lo que mejor si se hace reserva. A las 22h cierran las puertas y luces de la calle y hay que salir del restaurante casi como si un lugar clandestino se tratara! Vale la pena conocerlo! read more