Mi experiencia en Chester & Punk, Málaga, fue sencillamente intolerable y profundamente degradante…read more
Fui sometida a una acusación falsa de sustracción por parte de un trabajador del establecimiento, que decidió atribuirme un robo inexistente sin prueba alguna, sin comprobación previa y sin el más mínimo respeto por mi dignidad. La realidad es que la lámpara decorativa a la que se referían fue utilizada únicamente de manera momentánea para alumbrarme en el baño, ya que dicho espacio carecía de luz. Aun así, el personal optó por interpretar la situación de la forma más grave posible, precipitada e injusta.
Lo sucedido después fue aún peor. En lugar de gestionar la situación con prudencia, educación o sentido común, fui abordada a la salida del local de forma totalmente improcedente, acusándome de ocultar la lámpara en mi bolso y exigiendome su devolución inmediata. Se me tratará como si fuera una delincuente, delante de otras personas, sin una sola prueba y sin ningún tipo de consideración hacia el daño que una acusación así puede causar.
La sensación que me llevé fue de absoluta humillación. No se trató de un simple malentendido sin importancia, sino de una situación vejatoria, ofensiva y moralmente muy dañina. Ser acusada falsamente de robo, ser increpada y ser colocada en una posición de sospecha pública de esa manera genera un impacto emocional evidente: indignación, ansiedad, impotencia y una profunda sensación de atropello. Lo ocurrido arruinó por completa la noche y dejó un malestar que no se borra con facilidad.
Lo más grave de todo no es solo el error, sino la ligereza con la que se lanzó una acusación tan seria y la naturalidad con la que se me sometió a un trato humillante. Un establecimiento que permite que su actuación personal así demuestra una alarmante falta de profesionalidad, de control y de respeto hacia sus clientes. Nadie que acuda a un local merece salir de allí con la sensación de haber sido violentada verbalmente, menospreciada y tratada como culpable sin prueba alguna.
Cuando un local permite este tipo de actuaciones, no está cometiendo un simple error, está normalizando una forma de trato abusivo, temeraria y totalmente alejada de los estándares mínimos de respeto. Acusar sin pruebas, hostigar verbalmente e intentar forzar una devolución de algo no sustraído es una actuación gravísima y una muestra evidente de una gestión irresponsable.
Solicité la hoja de reclamaciones en el mismo momento, y esta reclamación será elevada a Consumo. Dejo esta reseña para que de constancia pública de lo ocurrido y del perjuicio real que este episodio me provocó a nivel personal. Para mí, lo vivido fue una experiencia humillante, injusta y completamente inaceptable