Ok Sarrià, promocionado como la mejor hamburguesería de Barcelona, es una estafa. Punto.
El bar es un espacio diminuto, sin la adecuada ventilación, con una peste a fritanga que siempre hiede desde la calle. Las mesas son de una altura de 40 cm, los asientos, taburetes que te obligan prácticamente a tener las rodillas a la altura de la barbilla. Por supuesto, local habilitado para fumadores, pero tan minúsculo que habiendo cuatro personas y ninguna fumando apesta a rancio y te amarga la comida. Si es que lo que sirven puede llamarse comida.
La primera en la frente: los precios. ¿Cómo puedes cobrarme 3 euros por un plato de taza de café con patatas precongeladas, y 6 euros por un plato de postre? Literal. En la carta había hamburguesas (una de ellas costaba la friolera de 18 €), dos tipos de hot dog y dos sandwiches.
Mi perrito caliente era una salchicha tipo Oscar Mayer, con (contadas) seis alubias y salsa de chile, además de (contadas) 6 patatas chip. Precio: 7 €.
La hamburguesa de mi acompañante, sí, podía ser carne (picada) de buey sin aditivos (Oh, Dios Mío, equiparable a un solomillo de tres puntas o a un steak tartar), con el mencionado chile y las mencionadas patatas chip, todo ello puramente simbólico. Precio: 9€
¿Bebidas? Una botella de agua de 33 cl, 1'75€. Un vaso (sí, un vaso, 250cl) de Coca Cola, 3€.
Lo mejor de todo, es que cuando le hemos pedido ketchup y mostaza al pintoresco camarero, se ha producido el siguiente diálogo:
-¿Ketchup? ¡No, por Dios, con el chile no le pones ketchup!
-Era para suavizar un poco el chile, nada más.
-No (categórico). Si quieres mayonesa, todavía. Pero ketchup no te doy.
-(Flipando) Pues vale.
La broma nos ha costado entorno a los 25 €. Ja ja ja.
Dicen que incluso la mala publicidad es útil, pero no recomiendo a nadie que pise ese sitio, porque es un timo, así como la patética comida, y el servicio, vergonzoso. De juzgado de guardia, oiga. read more