Ayer fuimos a cenar después de buscar restaurante mexicano durante tiempo. Pasamos por la puerta y el local era acogedor: luz baja, velas, música a un volumen apropiado... Un cartelón con casi todos los precios a 2€ (IVA no incluido), incluso los cocktails. Decidimos entrar e ir abriendo boca con un par de combinados mientras elegíamos la cena. Camareros muy amables muy en la línea del barrio de Ruzafa, modernos, demasiado modernos, pero muy poca eficencia. Daikiri y Mai Tai que ya hacían presagiar que el calificativo mexicano sólo se halla en el nombre del restaurante. Con sabor a polo flash el primero e insípido totalmente el segundo. Cuando pedimos había cuatro o cinco mesas. Nos dejamos aconsejar un poco y pedimos Guacamole y Chilaquiles de entrante y cuatro Enchiladas diabla (la más picante). Ahí, el camarero nos aconsejó no pedir más, pues consideraba eso una buena cena para dos, lo que nos hacía prever raciones abundantes. Ipso facto salen las enchiladas, supuestamente el plato principal. Buenas, aunque el pollo del relleno me resultaba algo acartonado, imagino que por ser congelado. Picar, picaba de verdad, pero fue lo que pedimos. En cuanto al tamaño, en dos bocados te lo ventilabas. Con la boca ardiendo, esperábamos el guacamole para refrescar, pero la demora hasta recibir otro plato fue de más de treinta minutos. Se juntó que empezaba a llegar gente y, al mismo tiempo, aparecían nuevos camareros que llegaron a ser seis o siete para una sala que un camarero eficiente podría llevar con soltura con la ayuda de un barman y una buena organización en cocina. Imagino que la gente que salía a servir estaría en cocina. En general, muy atolondrado el servicio, aunque con muy buenas intenciones. Al final nos tocó reclamar los platos que faltaban, hecho que ya hace casi irrecuperable acabar con buena opinión de la cena, y nadie tenía constancia de que no hubieran salido. El guacamole, normalito, sí que aplaudo que las tortillas no sean Doritos. Y los Chilaquiles, en nuestra opinión, lo mejor. Son nachos, totopos los llaman, mezclados con salsa, queso y carne. Igual fue por el tiempo que pasó entre platos, pero nos quedamos con hambre. Pedimos otra de Chilaquiles y dos Tacos: Pollo Enchipotlado y Puntas de ternera a la mexicana, creo que se llamaba. Los tacos, sinceramente, fueron una decepción. Pequeños, la tortilla fría y el de las puntas bastante malo de sabor (aunque esto se debiera más a una mala elección). Decidimos no tomar postre y pedir un Margarita. Igualmente poco conseguido, aunque es lo que menos juzgaré, por 2€, con que lleve hielo puede que baste. Me molestó más que la primera cerveza que pedí, ahora no recuerdo el nombre, estaba bastante caliente. Al comentárselo al camarero me dijo que llenaron la cámara hacía muy poco, cosa que podía haber advertido al pedirla. 41€. Precio normalito, pero por la calidad en general y el servicio resulta algo elevado.
Mi opinión: sitio para jóvenes con ganas de tomar tequila, celebraciones de cumpleaños de grupos de chicas mayoritariamente y como decía, muy en la línea de Ruzafa, una de las grandes mentiras de los últimos años de esta ciudad. Cualquiera se abre un local y por poner cuatro sillas viejas y alargar el nombre de los platos con epítetos innecesarios te infla los precios pero no el estómago.
Conclusión: Una pena, con una mejor organización y un mejor producto, incluso subiendo un poco el precio si fuera necesario, podrían lograr un restaurante bueno y entrañable.
PD.: Tienen un barman, pero en cuanto a bodega es una verdadera lástima. Tres referencias de cerveza mexicana y Amstel. En cuanto a vinos, ni se sabe. read more