Cuatro adultos y dos niños en una mesa fuera, ronda de 30€, un niño tira una cerveza por accidente y poco después otra, sin romper los vasos, las reponen y hasta ahí todo bien. Hora de pagar, cobran todas las cervezas sin excepción. Se les comenta que no nos parece bien que cobren las dos que se han caído ( una ley no escrita de un profesional de hostelería que se precie dicta que estas cosas no se cobran). Respuesta marcada por la falta de educación y una soberbia sin precedentes, 'Es que yo no he tirado nada'. No éramos unos borrachos liándola, éramos una familia normal que tuvo mala suerte en una mesa que cojeaba. Si algo así se hace queriendo, entiendo que se cobre, entiendo hasta que cobre una de las dos, no entiendo esa manera de contestarme quedando mal con el resto de clientela que presenció la conversación y esa indolencia ante el hecho de saber que has perdido clientela automáticamente, chulería es la palabra. Las estadísticas rezan que un cliente insatisfecho se lo cuenta al menos a 13 personas, no se si las personas a las que yo les transmita mi descontento dejarán de ir, yo desde hoy mismo, ya que no es la primera vez que me siento engañado por el gerente de este local, había oído muchas quejas de engaños y nunca quise hacerlas demasiado caso, pero no habrá más, no conmigo. read more