¡De Rosa ya se convirtió en uno de mis favoritos de toda la ciudad! Es de esos lugares a los que podés ir con tu pareja, con amigos o familia y siempre la pasás genial.
La estrella es la pizza, hecha con masa madre, agua mineral, y harina molida especialmente para que la masa quede como en Nápoles. Cada variedad tiene su magia, con ingredientes fresquísimos combinados de maneras clásicas o creativas. Nosotros elegimos la fiorentina, que sale con espinaca fresca, huevo y la masa gratinada con queso sardo; pero hay mil; desde la canchera hasta la De Rosa, con pecorino, fior di latte y tomates pelados enteros.
Además, hay milanesa con hueso (una especialidad para compartir), pastas, entradas bien italianas y unas empanadas que no se pueden describir: tenés que probarlas. Nosotros elegimos la de búfala con cacao y la de polenta con acelga. Están hechas con masa de cannoli y fritas, salen crocantes.
De postre hay helados Jauja. Hay un mostrador en la puerta, por si solo querés pasar a tomarte un heladito, pero también te lo llevan a la mesa. Si no, podés pedir la pizza con dulce de leche o el clásico tiramisú (es glorioso).
El precio es el mismo que el de cualquier pizzería, cosa que prueba que se puede armar una propuesta gastronómica de excelente calidad sin cobrar una fortuna.
La atención es cálida, muy amable. Suele estar Maurizio asegurándose de que todo esté bien, siempre listo para recomendarte sus favoritos y charlar un rato. Es un apasionado de lo que hace y se nota. Y si tenés suerte, te convida una copita de limoncello casero para que te vayas a tu casa feliz y fantaseando con viajar a italia, o al menos volver a De Rosa pronto. read more