El clásico entre los clásicos de la ciudad. Probablemente los cuadros que pusieron el día de la inauguración, hace mas de 30 años, son lo mismos que hay hoy en día, hasta la máquina de Pinball sigue haciendo de mesa para los momentos en los que ya no cabe un alfiler en el local. Siempre ha sido un lugar donde comer bien, muy bien, a precio de Bar de barrio y solías encontrarte con lo mas progre de la ciudad allá por los años 80 y 90. La fama atrajo al pijerío más rancio una temporada y los Lacoste podían formar parte del decorado una noche de sábado el mes de Julio en los últimos años de Copas Américas y Fórmulas 1.
La consecuente fama y la consecuente subida de precios no hace que, de vez en cuando, vuelvas a dejarte caer por este lugar tan entrañable. La cocina es tradicional y sin grandes pretensiones, el resultado: extraordinario. En la temporada de tomates, aquí encontrarás los mejores tomates de la huerta valenciana, harto difíciles de localizar en la inmensa mayoría de locales de la ciudad. Los salazones, caros pero exquisitos. Los quesos, únicos en Valencia. Y la caldereta incomparable. Platos de toda la vida muy conseguidos rodeados de un ambiente informal y muy casero. Para finalizar, un chupito de mistela servido en el mejor vaso comestible que conozco: galleta recubierta de chocolate negro. No lo he visto en ningún otro lugar.
De lo mejor de Valencia! read more