Una vergüenza de lugar.
Hoy fuimos con mi pareja a comer y tomar unas cervezas,
Acostumbrados a comer crudo, pedimos una porción de pepinillos extra, al cobrarla en la cuenta, exigimos que nos comunicaran y explicaran el cobro, (muy educadamente) y luego de pagar la cuenta más encima, la discusión terminó en golpes por parte del dueño, y un Palo, que sacó rápidamente la garzona del lugar como si se tratase de defender una botillería de la periferia. Una escena muy violenta, sin motivo alguno, al estilo de barra de estadio.
Acostumbrados a comer a fuera, en mi vida había vivido algo similar.
Una vergüenza de lugar mal administrado por el ordinario de turno que ensucia el nombre de un lugar que tuvo su lugar en la historia de esta ciudad. read more