Hace unos años me reencontré con unos amigos de Puebla que no veía más o menos como en 7 años. Después de comer y beber recatadamente fuimos a una cantina, platicamos, bebimos otra vez, terminamos de platicar y finalmente se nos hizo de noche a nosotros y nuestra hambre, así que nos dispusimos a cenar unas cemitas grasientas y mosquientas que estaban deliciosas.
Pero lo mejor estaba por venir, ya que saliendo de las cemitas se nos hizo fácil ir por un apetitoso digestivo en una caverna enclavada en el centro de Puebla llamada Utopía. Es un barecito muy chido, con iluminación tenue, muros de piedra, mesas pequeñas son sus taburetes y sillas de madera. La barra igualmente de madera con sus bancos altos y una magnífica contrabarra repleta de cervezas de todo tipo, porque eso es lo que se viene a hacer aquí, a tomar cerveza. Y no hablo de cualquier tipo de cerveza, hablo de cerveza artesanal.
Sentados alrededor de dos pequeñas mesitas, platicábamos de nuestras ocupaciones cotidianas mientras definíamos qué tipo de producto de levadura queríamos. Hay tantas opciones, desde Lagers (pilsner, bock, american lager, munich, dunkel) que son mis menos favoritas porque son agua pero hay algunas que saben bien (pregunten antes de ordenar), hasta las deliciosas Ale (porter, brown ale, indian pale ale, stout).
Decidí probar una cerveza llamada Delirium Nocturnum , es fácil de identificar por su elefantito rosa en la etiqueta. Cerveza de color rojo-café oscura, fragancia acaramelada, moka y chocolate, me dio la bienvenida con su sabor alcohólico pero suave, para pasar a patearme el trasero con un amargor exquisito debido al lúpulo y a la malta de chocolate, definitivamente un balance soberbio entre lo agrio, amargo y dulce. Me la tomé despacio, pero no la prolongues demasiado, porque es traicionera la maldita y te chicotea con sus 8.5% de volumen alcohólico.
Entre filosofía barata y pláticas académicas biológico/sociales, salí más que tropicalón de ahí, pero con un excelente sabor de boca (literal y figurativamente), porque me la pasé muy bien platicando con mis antiguos compañeros de universidad y amigos. El ambiente y bebida de calidad, adicionado con buena compañía, hicieron de mi experiencia en el Utopía algo memorable. Dense el lujo de conocerlo, y conocer también la buena cerveza...salud!! read more