El Museo del Prado tiene la oportunidad de acoger en depósito durante un año una maravillosa obra de Sandro Botticelli (1445-1510), pintor florentino poco representado en las colecciones de la pinacoteca madrileña.
Es un personaje de mirada penetrante que da nombre al cuadro Michele Marullo. Poeta, humanista y soldado, ha sido cedido por la Colección Guardans-Cambó de Barcelona y os aseguro que merece la pena acercarse a verlo.
Y como actualmente Jessica -mi hija pequeña- cursa en la facultad historia del arte, en alguna ocasión me engancho a ella que ejerce de guía gratuita para su mami y es un placer escuchar historias, anécdotas y curiosidades de las obras de arte maravillosas que encierra el Prado.
Siempre es positivo conocer a fondo una de las joyas que tiene Madrid, el Museo del Prado, fue construido bajo el reinado de Carlos III; en el año 1785, era un encargo directo del Rey al arquitecto Juan de Villanueva.
El proyecto forma parte de un ambicioso plan de modernización científica, confeccionado a la medida del rey y de su gabinete de intelectuales y artistas renovadores.
En un principio no tenia que funcionar como pinacoteca, sino que seria Gabinete de historia natural, y formaba parte de otro complejo que incluía el Observatorio Astronómico y el Jardín Botánico.
Todo ello inmerso en los jardines del Retiro.
El paseo era lugar de reunión de la nobleza y burguesía, para lucir carruajes, modales y vestimenta, donde todo Madrid pudiera contemplar la renovación arquitectónica propuesta por el circulo ilustrado de la Corte.
Mientras se acababan las obras de construcción del edificio del Museo de Ciencias Naturales se produjo la invasión francesa y es determinante para el futuro Museo del Prado, puesto que José Bonaparte, gran renovador del urbanismo madrileño promulgó mediante Real Decreto su deseo de fundar un Museo de Pinturas, aunque originalmente este Museo habría de ubicarse en el Palacio de Buenavista, y más tarde en el de Godoy.
Pero antes de reunir una colección suficiente para crear el museo, España expulsa a los franceses y restaura a Fernando VII, que considera aceptable la idea de reunir colecciones reales en una galería del edificio de Villanueva, así en 1819 se abre oficialmente el Museo del Prado.
Con una normativa: el Museo se cierra un día para limpiarse. Se obra otro al público y los cinco restantes se restringe el acceso tan solo a copistas y estudiosos.
Las iglesias y conventos tuvieron que desprenderse de su patrimonio en beneficio del Estado para incrementar las obras y las colecciones reales se transfirieron también. Se enviaron delegados a provincias para catalogar el patrimonio, aunque algunos delegados actuaron en beneficio de sus intereses y las desapariciones continuaron a ritmos alarmantes.
El Prado se enriqueció con los fondos del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, que conserva copias de cuadros originales realizadas en el siglo XVI y XVII por grandes artistas.
Se habilitaron nuevas salas ante la abundancia de legados, como las Pinturas Negras de Goya cedidas por el Baron D'Erlanger (1881), 200 lienzos de la Duquesa de Pastrana.
Claro que el gran valor de las obras provoco que sufriera robos y atentados a lo largo de la historia, desde el saqueo por parte de las tropas francesas hasta el robo de guante blanco de algunas joyas del tesoro del Delfín en 1919.
La última tuvo lugar en 1995 en unos que desconocidos prendieron fuego a una de las puertas blindadas de la fachada lateral.
Uno de los directores del Museo fue Pablo Picasso (1936/1939). Y en la campaña de restauración que llevó a cabo se averiguó por ejemplo, la brillantez de los colores de El Greco y su extraordinaria resistencia a los ataques de una plaga de hongos por el empleo de pigmentos mezclados con miel que dan dureza y aspecto esmaltado.
Picasso donó su Guernica al Prado a modo de conclusión de la historia europea del arte. Pero criterios del Ministerio de Cultura motivaron el traslado en el 94 de esta obra al Museo Nacional Centro de Arte 'Reina Sofía' junto con el resto de pinturas del siglo XX como Dalí, Miró, Juan Gris, etc.
Las colecciones del Prado se organizan cronológicamente desde el siglo XX hasta el XIX con grupos de la Escuela española, italiana, flamenca, Escuelas holandesas, francesa y británica.
Tiene dos orígenes principales: la pintura que figuraba en colecciones regias, es decir, de aquellos pintores de cámara de los reyes como Velázquez, Zurbarán o Maíno y un segundo grupo mayoritariamente de corte religioso no encargada por la monarquía sino por la iglesia o particulares, como Greco, Murillo, etc.
Carlos I tenia debilidad por los artistas italianos y flamencos y Tiziano fue su favorito. El hijo del emperador Felipe II, continuó la tradición de pintura veneciana y con mas gusto artístico personal determinó obras de Giorgione, Tintoretto, Veronés, etc.
Felipe III no fue coleccionista a título personal pero fue obsequiado con valiosas pinturas por sus aliados.
Otro impulso en las read more