Mi novio y yo somos una pareja de tortolitos cieguitos. Afortunadamente, yo me hice de mis lentes antes de mudarme. Yo ya tenía lentes, pero un día se me ocurre dejar mis lentes sobre la mesa y meterme a bañar, no contaba con que mi pequeña Jackie, de 4 meses en ese tiempo, tenía una gran fijación por ellos. Cuando salí de bañarme, vi una patita de mis lentes, y la otra todavía en la boca de mi gorda loca. Tenía que hacerme de lentes rápido pues me iría de Los Cabos, y no tanto por eso, si no porque tuve que manejar en carretera desde Cabo hasta Ixtapa, y pues, necesitaba mis lentes por que sin ellos ni el volante veía. Ahora, el que necesita hacerse de lentes es mi novio, ya lleva casi un año sin ellos, y siempre anda haciendo caras graciosas cuando trata de enfocar la mirada, ademàs, que todos los que usan lentes comprenderán que dan unos dolores de cabeza increíbles, cuando no los traemos puestos.
Como por el momento soy "ama de casa", porque no tengo trabajo (y nadie quiere contratarme por mis tatuajes), me di en la tarea de ir a pedir informes sobre donde mandar a hacer lentes. Mi tía me recomendó Ópticas Espadas, que se localiza en Plaza Las Americas. Total fui y me gustó. Primero, el saber que tienen más de 80 años en el mercado da una gran satisfacción y seguridad al saber que a la persona que le estás dejando tu visión, son reconocidos y llevan mucho tiempo haciendo lo que saben hacer mejor.
Tienen 13 sucursales, y su primera sucursal fue en Mérida. Los costos son accesibles, y lo mejor es que te dan garantía después de comprarlos, para poder hacerles el servicio a tus lentes, que efectivamente los necesitan mucho, pues se aflojan y por ende se abren las patitas. Ya se lo comenté a mi novio, como dije, la actitud y servicio de la señorita que me atendió fue excepcional. Me dijo que regresara en cuanto mi novio pudiera adquirir los lentes y que ahí mismo le hacían el examen de la vista para determinar que graduación necesitaba. Ahora solo falta que vayamos mi gordo y yo por sus lentes. read more