Llevo muchos años yendo a mi zapatero del barrio pero hace poco que se jubiló, así que pedí consejo a unos amigos y me recomendaron el de su barrio. Me acerqué un día y me sorprendí. Fue una sorpresa encontrarme con un local tan pequeño, pero la atención que me prestó Antonio fue lo que me movió a depositar mi confianza en él. En mi caso llevaba unas botas con el piso destrozado. El buen hombre me comentó que en ese momento no tenía el piso en concreto, y me propuso que si me corría prisa me acercara a Curtidos Sevilla en la calle Carlos Cañal, lo comprara allí y que él me lo montaba. De lo contrario, tardaría una semana. Así que me decidí a ir a comprarlo yo (en moto no me cuesta nada) y cuando se lo llevé me dijo que me pasase al día siguiente por la tarde.
Cuando fui a recogerlo me sorprendió lo bien que quedó, de hecho también me sorprendió lo barato que ha resultado arreglar las botas que estaban destinadas a ir a la basura que por menos de 20 € he resucitado.
Recomiendo que todos aquello que quiera arreglarse los zapatos vayan allí, no se puede dejar que este tipo de negocios se pierdan. Sin duda, iré cuando me vaya haciendo falta. read more