Un día conocí a una chica bastante fresa que desde la primera vez que salimos no paró de hablar de que le encantaban los peluches y que le fascinaba recibir peluches como regalo y que lo único que hacía falta para ganar su corazón era que regalaran un peluche y varias cosas más sobre peluches regalados. Con la agudeza mental que me caracteriza para estas cosas, interpreté que sería sabio llevarle algo así como un peluche a la siguiente ocasión que nos vieramos, así que estuve busque y busque algo que no fuera exageradamente cursi, pero que diera el mensaje correcto y llegué a esta tienda.
Justo cuando entré supe que sería sumamente difícil encontrar un peluche que no fuera cursi, así que opté por el más empalagoso de toda la tienda y pedí que me lo envolvieran con celofán y una buena dosis de confeti. A ella le encantó el detalle y me dijo: "¡cómo supiste que me gustan tanto los peluches!" Yo nada más me reí y le contesté: "Otssssss..." Aunque no la he visto últimamente, estoy seguro de que me gané un puesto destacado en su (supongo extensísima) colección.
Lo bueno de este lugar es que si eres torpe para eso de las envolturas ellos te guían o hasta lo hacen por ti, tanto si compras un regalo de la misma tienda o vas solamente por el envoltorio. read more