Yo sé que en cada barrio hay heladerías de esquina. Incluso me he topado con colonias en las que…read morehay "Michoacanas" en cada cuadra.
Por suerte, aunque la Roma también tenga ese tipo de heladería, existe Helados Palmeiro.
Explico: se trata de un "atelier" donde con mucho gusto y esmero se preparan helados como se hacían antes. O como hoy solo se hacen en casa: batiendo todos los ingredientes con paciencia. Se nota la calidad de las materias primas que eligen. Y el orgullo que Eugenio siente por sus recetas.
Nata (el sabor más popular), vainilla, fresa (tan frutal y fresco!), mandarina (con un verdadero regusto al zumo de la cáscara de la fruta)... Y mi favorito: caramelo. No se trata de esa falsa cajeta a la que le llaman caramelo en las franquicias, sino de auténtica azúcar dorada o quemada, el aroma es único e inconfundible. Cómo hace para capturarlo es su secreto (uno de tantos).
Eugenio mismo te atiende y siempre te saca una sonrisa. Primero con su trato y calidez cubanos, después con tu postre!
También preparan brownies, pays de limón, queso, strudel de manzana y, sobre pedido, panqué cubano y flan napolitano.
Los precios son medios: seguro hay helados más baratos, pero no de esta calidad. El hecho de tenerte que meter al mercado sí o sí para comprar tu helado le dan para mi un "no sé qué" de old school cool e inconveniencia deliciosamente maravilloso!
Creo que Helados Palmeiro se merece su propia mención Yelp y no solo ser parte de las reseñas del Mercado de Medellín, que es donde se encuentra: las cosas bien hechas salen bien. Saben bien. Quiero más!