La vencedora ya vio pasara la segunda guerra mundial, varios movimientos estudiantiles, varias explosiones de gasoductos, muchos muertos y hasta un cambio de siglo y de partido en el poder y la vuelta al otro siglo, pero sigue en pie, más que nunca, venciendo al hambre de todo aquél que se acerque a pedir un kilo de bisteck o dos de arrachera o medio de chuleta.
La última vez que fui acompañé a mi tía por filete para asar, porque iba a organizarse una carne asada con todas sus amigas y los respectivos matrimonios.
Por supuesto que, para aguantar, yo invité a la Mono. Lo malo fue que nos pusieron a prender el carbón y asar la carne a nosotros hasta que los invitados reventaron el botón; lo bueno fue que pudimos comer más carne que nadie, por aquello de andar "echando toda la carne al asador", que marinamos con una receta que precisamente nos dieron en este lugar. Si se te antoja y la quieres conocer pues llégale y pregunta. read more