Insisto: soy un fanático chocolatero. Y por ello, sitio al que voy, sitio que busco el mejor chocolate para mojar media docena de churros en una tarde con una buena charla.
Bien, no se si será porque se trata de mi ciudad natal, pero el chocolate de la granja anita (reñido con el de San Ginés en madrid) es sin duda mi favorito.
El lugar es grande y tiene dos plantas, y el ambiente resulta tranquilo y acogedor. La media de edad de los visitante es bastante alta ( por algo dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo). Así que las mesas se llenan de abuelitos y abuelitas especialmente en los meses de invierno, que van a disfrutar de un buen chocolate.
Como única pega: los camareros no son precisamente los más amables que he conocido, y es una lástima, para un lugar con un producto tan bueno y tan dulce, que nos topemos con un contraste tan brusco respecto al servicio. read more