Hace ya algunos años que conozco este restaurante de comida típica norteña. Cuando inicialmente lo conocí junto con mi familia, yo era un chiquillo adolescente que no conocía en lo que me estaba metiendo, ¿por qué?, pues porque tenía un apetito insaciable que podía paliar con las deliciosas porciones de carne que sirven en este lugar.
Recuerdo bien que pedimos arrachera, término 3/4, con sus cebollas asadas y chiles jalapeños, salsa, bebida a elegir (chela, refresco o limonada), frijoles charros y sus tortillas (en este caso de maíz para adaptarse a los gustos regionales). Yo no tenía idea de lo mucho que me iba a gustar la carne asada estilo norteña, ya que cuando llegó el sartén en el que la servían, me deje llevar por el aroma delicioso de una buena carne asada, carbonosa y jugosita. Increíble... pero me lo comí todo, me empacaba tacos y tacos y tacos (con doble tortilla), hasta llenar, una deliciosa experiencia.
Los tiempos pasaron y dejé de ir, ahora vivo en Monterrey y la carne asada ha pasado a formar parte de mi dieta habitual, y he conocido otros cortes que hacen de la arrachera una nimiedad choquillenta. Pero sin duda el fósforo que encendió la mecha fue este restaurante, que abrió un poco más mi paladar.
Lo califico así porque fuí útlimamente y la carne ya no está tan buena, algo pellejuda y sin sabor, sin ese cariño norestense y el sazón necesario para recordarte que estás ahí para comer bien y llenarte. No obstante se le puede dar otra oportunidad, por lo viejos tiempos, aunque el mercado de la carne asada ha crecido mucho y hay otras muy buenas opciones en la ciudad. read more