Tengo 55 años. Estuve interna en el colegio mientras se hacían las obras. Mi hermana (tres cursos mayor que yo) era compañera de una hija del arquitecto don Rafael de la Hoz. Yo conocí el edificio principal antiguo, 'La Casa', aunque las pequeñas dormíamos en los chalets de alrededor (en mi caso Villa Fuensanta, Villa Mercedes y Villa San Francisco). Me ha gustado mucho comprobar por las fotos que la Capilla está exactamente igual que cuando se inauguró y se sigue viendo muy moderna: la Institución Teresiana ha sido siempre una adelantada a su tiempo. Como curiosidad contaré que la imagen de la Virgen se hizo a imitación de la que hay en el exterior del Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Andújar, pero sin el emblema redondo de la Guardia Civil entre las manos.
Mi estancia en el internado fue la mejor época de mi vida, que por cierto ha estado marcada siempre por la Institución Teresiana: soy de Jaén, comencé a ir a la escuela con dos años (con maestras teresianas, claro); el bachiller lo hice entre los colegios de Córdoba y de Jaén. Estoy casada con un asturiano, y Covadonga y el Museo son para mí sitios muy queridos. Para remate, mi tío y padrino se casó con una sobrina de Josefa Segovia.
A pesar de que fui una mala estudiante jamás me etiquetaron, sino muy al contrario: siempre valoraron mi excelente comportamiento. En cuanto a los conocimientos, no importa no obtener buenas notas porque la sabiduría y la educación que te transmiten va quedando en un poso del que vas sacando durante toda tu vida. Ahora que la tengo más que mediada miro hacia atrás y me doy cuenta de que mucho de lo que soy se lo debo a la Institución Teresiana. Y para que no parezca que todo es alegría y buenas palabras también tengo que decir que mi hermana abomina del Colegio y de las teresianas. Resulta difícil de entender que las dos hablemos del mismo lugar en las mismas fechas.
Os deseo a todos una buena estancia en el Colegio y que seáis tan felices como lo fui yo. read more